
No hay nada como esa sensación, minutos antes de despegar el avión: el estómago se encoge y nada más importa en ese momento... Este finde lo hemos celebrado en Águilas Poly y yo, y ella recordaba: "trescientas horas de viaje bebiendo café y nos enteramos que había cerveza cuando estábamos llegando..." Esta semana viene la Ana, y sería guay celebrarlo con la Cati también tomando unas Kingfisher, jejeje
Fue genial, nunca olvidaré el instante en que llegamos a Bombay, el calor era sofocante, la Ana nos esperaba en el aeropuerto y fuímos corriendo a abrazarla. Fue simplemente PERFECTO!
Virginia R.







